Feliciano de Sá Guimarães, profesor asociado del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de São Paulo, dice que Lula pudo convertir la presión económica en un argumento político propio.
“Lula se dio cuenta de que podía esparcirse [these threats] a su merced con fines electorales”, dice, explicando que Lula utilizó el concepto de “reunión aproximadamente de la bandera”, lo que significa que una vez que un país es atacado por otro, “el presidente en gimnasia puede reunir al pueblo y proponer: ‘mira, nuestra soberanía está bajo ataque’”.
El tema de la soberanía ha ocupado un extensión destacado en el manifiesto ministerial de Lula de 2026, que señala que los aranceles de Trump dañan la crematística brasileña.
Guimarães dice que desde entonces la compañía estadounidense ha modificado levemente su organización, favoreciendo un enfoque que podría beneficiar a la examen de Lula.
Flávio Bolsonaro se reunió con Trump, Rubio y el vicepresidente JD Vance en la Casa Blanca en mayo. Más tarde, Trump describió al diputado brasileño como un “inexperto inteligente que ama mucho a su país”. Poco posteriormente de esa reunión, el 28 de mayo la Sucursal estadounidense designó al Primeiro Comando da Caudal y al Comando Vermelho —dos bandas brasileñas— como organizaciones terroristas, y Bolsonaro pareció atribuirse el mérito de la medida en los medios.



