‘Pensábamos que el útil no funcionaba correctamente’

Los lobos envenenados con mercurio en Alaska están proporcionando evidencia sobre cómo el metal pesado puede correr a través de la ámbito y aparecer en la esclavitud alimentaria, según los hallazgos publicados por Mongabay y ScienceDirect.

¿Lo que está sucediendo?

Expertos académicos y de vida silvestre del estado estudiaron a un lobo muerto y demacrado y encontraron niveles asombrosos de mercurio en su hígado. Los investigadores compararon la muestra, yuxtapuesto con estudio de casta de lobos recientemente atrapados, con muestras guardadas a partir del año 2000 para obtener una perspectiva de cómo se está propagando el mercurio, según Mongabay.

Se estudió una manada de la costera Pleasant Island y otra a una milla de distancia en Gustavus Forelands en el continente. ¿Lo global? Los dos grupos se alimentan de nutrias marinas, que parecen cosechar mercurio al tomar mejillones, almejas y erizos de mar que contienen metal.

Curiosamente, los lobos de la isla nadaron allí en 2013 y diezmaron la manada de ciervos antiguamente de cambiar a un menú basado en nutrias marinas. Las nutrias se han recuperado gracias a los esfuerzos de conservación y son más fáciles de matar que los alces y otras presas, continuó la historia de Mongabay.

Los niveles de mercurio eran tan altos que “al principio pensamos que el útil no funcionaba correctamente”, dijo en el noticia el coautor del estudio Ben Barst, profesor asistente de la Universidad de Calgary.

¿Por qué es amenazador el envenenamiento por mercurio?

El mercurio en la ámbito está un 450% “por encima de los niveles naturales”, principalmente oportuno a la actividad humana, como la ignición de combustibles fósiles para obtener energía, escribieron los expertos en el breviario, según ScienceDirect.

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Cuando ingresa a los sistemas de agua, se convierte en la neurotoxina metilmercurio. Luego, asciende en la esclavitud alimentaria, comenzando con especies de presas pequeñas. La acumulación de la toxina es significativa cuando llega a animales más grandes, como lo demuestran las nutrias marinas y los lobos, informó Mongabay.

La contaminación canina es similar a los niveles de mercurio en un oso polar, un animal que todavía come muchos mariscos. Los osos todavía están sufriendo dificultades por la pérdida de hielo en sus hábitats. Y los investigadores de otros lugares están estudiando cómo el cambio climático está alterando los patrones de migración de los ciervos, como otros ejemplos de cómo la actividad humana está impactando a cada vez más especies.

¿Qué se puede hacer para ayudar?

Una transición mundial acelerada en torno a energías limpias en el transporte y la producción de electricidad puede estrechar las emisiones de mercurio y otros contaminantes nocivos que calientan el planeta.

Explorar temas climáticos y cómo nuestras acciones impactan a los bichos con los que compartimos la Tierra puede ayudarle a tomar decisiones informadas y respetuosas con el planeta. Destacar el tema con amigos y familiares todavía aumenta el conocimiento de la comunidad sobre los problemas.

Un pequeño congregación de personas con ideas afines puede suscitar un cambio positivo a nivel locorregional. Iniciar un software de reciclaje en su comunidad u organizar una monasterio de basura en la carretera son formas de ayudar.

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