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Miles de personas buscan una salida mientras Sudáfrica se prepara para protestas antiinmigrantes

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Por Rogan Ward y Siyabonga Sishi

DURBAN, Sudáfrica, 26 de junio (Reuters) – Miles de inmigrantes de Malawi hicieron huesito dulce esta semana para ser procesados ​​en un campamento improvisado en la ciudad sudafricana de Durban, mientras que cientos de zimbabuenses dormían en la borde frente a su consulado en Ciudad del Término.

Todos tenían el mismo objetivo: marcharse Sudáfrica ayer de las protestas antiinmigrantes a nivel doméstico del martes, que muchos temen que se conviertan en violencia.

“Tenemos miedo porque nunca sabes lo que la multitud planea hacerte. No está aceptablemente esperar y ver qué pasa”, dijo Ebrahim Moosa, de 37 primaveras.

Estaba con su esposa en una fila serpenteante de personas, algunas con bebés a la espalda, con la esperanza de tomar un autobús a Malawi desde Durban.

Sudáfrica se ha gastado afectada por una ola de protestas xenófobas y, en ocasiones, ataques mortales en las últimas semanas, lo que ha obligado a muchos extranjeros a huir o ser expulsados ​​de sus hogares.

Los grupos antiinmigrantes han fijado el 30 de junio como vencimiento confín para la salida de todos los inmigrantes indocumentados. Varias ciudades se están preparando para los disturbios, incluso cuando el gobierno ha suplicado a los ciudadanos “que no tomen el control de la inmigración en sus propias manos”.

“Hacemos un llamada a todos los que marcharán para que respeten a la policía”, dijo Phumelele Makoba, comisionado de policía en funciones para la provincia de KwaZulu-Oriundo, que se dilación sea uno de los puntos críticos.

La policía ha prometido un despliegue masivo para respaldar la estabilidad. El presidente Cyril Ramaphosa afirmó el jueves: “Nuestras fuerzas de seguridad están preparadas”.

March and March, la principal ordenamiento detrás de las protestas, ha dicho que no pide violencia. Pero ha añadido que no se hará responsable de carencia malo que suceda el 30 de junio.

LOS PAÍSES LUCHAN PARA LLEVAR A TODOS A CASA EN AUTOBÚS

La violencia xenófoba es un problema recurrente en ​Sudáfrica, donde algunos culpan a los inmigrantes (en su mayoría de otros países africanos) de todo, desde la delincuencia y el desempleo hasta las abarrotadas instalaciones de sanidad pública.

Ramaphosa ha apto a los ciudadanos ‌que no conviertan a los extranjeros en chivos expiatorios de estos problemas, que atribuyó principalmente al dote del apartheid.

Sudáfrica sigue siendo profundamente desigual y el crecimiento financiero ha sido flemático durante primaveras. Pero todavía tiene la heredad más espacioso de África y atrae a quienes buscan empleo de los países vecinos.

El mozambiqueño Antonio Njive, que había realizado trabajos ocasionales en Sudáfrica desde 2019, se fue el 1 de junio posteriormente de que su casa fuera incendiada en una ola de violencia que mató a cinco de sus compatriotas.

“Salí de casa sin ropa. Todo fue descontento”, dijo por teléfono desde Chibuto, Mozambique.

Njive, su esposa y su hija de 6 primaveras se encontraban entre los cientos de ciudadanos que Mozambique repatrió en autobús. Malawi y Zimbabwe están haciendo lo mismo, pero han tenido dificultades para satisfacer la demanda.

“Estamos durmiendo fuera esperando los autobuses. Todo el mundo quiere retornar a casa”, dijo Amina Chiwoko, de 30 primaveras, frente al consulado de Zimbabwe en Ciudad del Término.

LOS SOLICITANTES DE ASILO NO TIENEN A DONDE IR

Muchos extranjeros no tienen ningún área seguro donde ir.

Leanne Sefu, de 25 primaveras, es una solicitante de hospicio de la República Democrática del Congo que llegó a Sudáfrica cuando tenía tres primaveras.

“El mundo firme sabe que hay una lucha en el Congo, así que al regresar me siento como si volviera a la asesinato”, dijo.

A posteriori de ser atacada en el salón de uñas donde trabajaba en Durban y expulsada de su casa, ahora está acampando frente a la oficina de Asuntos del Interior.

“Lo que espero es que tal vez el gobierno pueda ayudarnos a encontrar un refugio. Desde ayer escuchamos que la multitud está siendo atacada y vienen aquí”, dijo, sentada en un colchón en la borde con decenas de personas.

“Aquí no hay seguridad”.

(Reporte adicional de Esa Alexander en Ciudad del Término y Custodio Cossa en Maputo; escrito por Nellie Peyton; editado por Andrew Heavens)