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Marjorie Taylor Greene podría acaecer liderado la resistor anti-Trump pero el presidente de la mafia se salió con la suya

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Han sido 48 horas vertiginosas en Washington. La presentadora de televisión altruista Rachel Maddow se presentó en el funeral del vicepresidente conservador Dick Cheney. Donald Trump abrazó a Zohran Mamdani, un socialista demócrata que será el primer corregidor musulmán de Nueva York, como a un hermano.

Y luego Marjorie Taylor Greene, una acólita de Trump convertida en némesis que lo superó por la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein, volvió a sorprender al establishment político. En lo que debería acaecer sido su hora de triunfo, la fortuna de Maga anunció abruptamente que renunciaba a la Cámara de Representantes.

Todos parecieron sorprendidos pero un hombre estaba muy adecuado. “Creo que es una gran mensaje para el país”, dijo Trump a ABC News. “Es maravilloso”.

Todavía fue una gran mensaje para un presidente que atravesaba el peor mes de su segundo mandato. El índice de aprobación de Trump está en caída librado. Los demócratas consiguieron la conquista en las elecciones. Inconcebiblemente, incluso el Partido Republicano está encontrando arrojo, desafiándolo en los expedientes de Epstein, el obstruccionismo del Senado y la redistribución de distritos electorales en el Congreso en Indiana.

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Saben que cada día que pasa, Trump se aleja un poco más de su épica conquista de regreso en 2024 y se acerca un poco más a su status de “pato saliente”. Ver cómo el centro de atención y las cámaras pasan de la Oficina Oval a sus posibles sucesores puede ser demasiado para él.

Pero la partida de Greene muestra todo lo que pueden ser ilusiones por ahora. En una cadena temporal, podría acaecer utilizado la conquista de Epstein como cojín de una resistor anti-Trump en las filas republicanas. El partido ha pasado la última división demostrando que la cobardía es contagiosa; tal vez todavía lo sería el coraje de reafirmar la autonomía del Congreso.

No fue así. En cambio, Greene sigue a compañeros disidentes como Liz Cheney, Bob Corker, Jeff Flake y Adam Kinzinger en su camino cerca de la salida. Trump ha presidido la homogeneización del Partido Republicano: o le eres fiel o estás fuera. Expulsa a la concurso con el miedo y las tácticas de intimidación de un presidente de la mafia.

El respaldo de Trump puede marcar la diferencia en las primarias republicanas que seleccionan qué candidato se presentará al Congreso. Respaldó a un rival de Cheney en Wyoming y ella fue debidamente derrocada. Cansado de la vena independiente de Greene, la llamó “loca”, la acusó de ir a la “extrema izquierda” y se comprometió a respaldar a un rival en las primarias “si se presenta la persona adecuada”.

Greene podría acaecer luchado en una primaria en su distrito de Georgia y tal vez acaecer manada. Pero habría tenido extensión en un clima político venenoso y violento. Ella dice que los insultos de Trump ya han poliedro extensión a entregas de pizza no deseadas, llamadas de emergencia falsas y amenazas de homicidio. Ha poliedro a sus antagonistas demasiadas razones para no postularse.

Al explicar su audacia, Greene dijo: “Tengo demasiado respeto por mí misma y dignidad, amo demasiado a mi grupo y no quiero que mi dulce distrito tenga que soportar una primaria hiriente y odiosa en mi contra por parte del presidente por el que todos luchamos, solo para guerrear y aventajar mis elecciones, mientras que los republicanos probablemente perderán las elecciones intermedias. Me niego a ser una esposa maltratada con la esperanza de que todo desaparezca y mejore”.

La imagen de una “esposa maltratada” perdurará, especialmente a la luz de los recientes arrebatos misóginos de Trump y de quienes los defienden.

Greene, de 51 abriles, no indicó en su discurso de renuncia qué hará a continuación. Su repentina ruptura con Trump generó especulaciones de que ella está preparando su propia candidatura presidencial en 2028, aunque ha descartado esos “chismes infundados”.

El congresista demócrata Jamie Raskin dijo el viernes al sitio de noticiario Axios: “No me sorprendería que MTG se postule para presidente como independiente de derecha en 2028”.

Kinzinger dijo en el podcast Bulwark: “Le daré un poco de crédito, porque ella podía ver las hojas de té, es proponer, Trump se va, si quiero postularme para presidente o dirigente o lo que sea, puedo ser el ex irreflexivo que ahora es habitual. No es una mala táctica ser honesto contigo porque mantendrás el crédito con los locos”.

Cuando se negociación de locuras, Greene solía ser más famosa por respaldar la pena de homicidio contra sus oponentes, abuchear el discurso sobre el Estado de la Unión de Joe Biden y teorizar que un incendio forestal fue causado por un láser espacial controlado por una grupo de banqueros judíos. En 2019 argumentó que Ilhan Omar y Rashida Tlaib, ambas mujeres musulmanas, no eran miembros “oficiales” del Congreso porque usaban el Corán en extensión de la Antiguo Testamento en sus ceremonias de promesa.

Pero la semana pasada insinuó una conversión en el camino a Damasco. Greene dijo a CNN que “lamentaba acaecer participado en la política tóxica” de los últimos abriles, y reconoció que “es muy malo para nuestro país”. ¿Significa esto que ahora defenderá el civismo, la tolerancia y la construcción de puentes? Si es así, la tragedia es que estará en cualquier extensión menos en Washington.