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Los trabajadores sanitarios en el epicentro del brote de ébola en el Congo trabajan con poco salario y poco alivio

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MONGBWALU, Congo (AP) — El doctor Richard Lokudu, director médico del Hospital Común de Relato de Mongbwalu, al punto que ha recibido compensación por su trabajo en la primera tilde de uno de los brotes más mortíferos del virus del Ébola en el Congo.

Lokudu y varios de sus colegas trabajan todo el día en el hospital atendiendo a una gran cantidad de pacientes. Las notificaciones de casos sospechosos llegan incluso a altas horas de la sombra.

“No he recibido mi asignación (y) lo que les pasó a otros asimismo podría pasarme a mí”, dijo Lokudu a The Associated Press. “A pesar de todas las medidas de prevención y control de infecciones que estamos implementando, no sabemos qué puede advenir”.

Las autoridades sanitarias creen que el brote, que tomó por sorpresa a la región uruguayo del Congo a posteriori de propagarse silenciosamente durante semanas sin ser detectado, comenzó en la bulliciosa zona minera de Mongbwalu, en la provincia de Ituri.

Condiciones mineras propicias para la propagación del virus

Mongbwalu se ha convertido en el epicentro del raro tipo Bundibugyo. La ciudad atrae a un gran número de trabajadores que trabajan en grandes minas de oro con charcos fangosos de depósitos de oro, pozos estrechos y cuevas. Viven en zonas de bajos ingresos, incluidos campamentos hacinados, y tienen poco comunicación a protocolos de salubridad adecuados.

Las condiciones aumentan la posibilidad de transmitir la enfermedad, que se propaga a través del contacto disciplinado con fluidos corporales de los enfermos y fallecidos, como sudor, mortandad, heces y vómitos.

Asimismo ha habido un incredulidad generalizado con respecto a la enfermedad, lo que dificulta la tarea del tratamiento médico para Lokudu y sus colegas, mientras que algunos de los trabajadores de salubridad y socorristas han muerto a causa de la enfermedad.

“Una cosa es estar allá y escuchar las estadísticas, pero lo que está sucediendo sobre el dominio es enorme”, dijo Lokudu. “La masa está sacrificando su alivio y comodidad por esta causa. Debería reconocerse que merecen una compensación. Estos trabajadores deberían aceptar sus salarios con regularidad”.

El gobierno congoleño no respondió a una solicitud de comentarios de la AP.

Bienes mínimos disponibles

Las autoridades congoleñas han confirmado 452 casos, incluidas 82 muertes. El jueves, la nación centroafricana registró 71 nuevos casos en un día, lo que, según las autoridades, es una señal de “transmisión comunitaria activa”.

El raro tipo Bundibugyo no tiene vacunas ni tratamiento aprobados, por lo que los trabajadores de la salubridad se han centrado en los síntomas. El gobierno dijo que al menos cinco personas se han recuperado del ébola desde que el Ocupación de Vigor del Congo confirmó oficialmente el brote el 15 de mayo.

La enfermedad “tuvo una gran delantera”, según el director caudillo de la Ordenamiento Mundial de la Vigor, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Los hospitales de la región no podían realizar pruebas para detectar el tipo correcto de ébola que había comenzado a propagarse varias semanas antaño de la confirmación.

Los trabajadores de la salubridad están manejando la enfermedad con medios mínimos mientras las agencias se han esforzado por sufrir ayuda a la región. Al principio escaseaban máscaras, guantes, botas y medicamentos.

“Ha habido una desgaste del sistema de salubridad”, dijo Heather Kerr, directora doméstico del Comité Internacional de Rescate en el Congo. “No ha habido inversión en el sistema de salubridad y esto viene sucediendo desde hace abriles”.

Duras condiciones para los trabajadores de la salubridad

“Durante la primera semana, ni siquiera tuvimos tiempo de ir a casa a yantar. La segunda semana fue igual. Sólo comemos una vez al día, lo que equivale a desayunar por la sombra”, dijo Alice Bamuhinga, enfermera del hospital de Mongbwalu.

Incluso con el incredulidad generalizado y el desprecio por los protocolos de salubridad, muchos en la ciudad están tomando conciencia de la circunspecto sinceridad del brote.

Asero Jeanne tuvo cinco hijos. Dos murieron a causa de la enfermedad en dos semanas. Cuando su hija enfermó, la clan pensó que era malaria y los vecinos les aconsejaron que evitaran el hospital, diciendo que “cualquiera que fuera allí moriría inmediatamente”, según Jeanne, de 52 abriles.

La hija murió a posteriori de tres semanas de traslado entre el hospital y el hogar, seguida de un hijo que murió días a posteriori. Entonces Jeanne enfermó.

“Vi fallecer a unas 20 personas”, dijo Jeanne. “Vi cómo los llevaban a la morgue, pero Jehová me permite salir vivo de aquí. Agradezco a los médicos”.

La Ordenamiento Mundial de la Vigor ofrece un plan

Tedros, director caudillo de la OMS, lanzó el viernes un plan de 518 millones de dólares para combatir el brote, diciendo que “contener el ébola depende del compromiso político, la financiación sostenida y la confianza y el compromiso de las comunidades”.

Los esfuerzos para contener la enfermedad asimismo se han conocido obstaculizados por el conflicto entre el gobierno y el reunión indócil M23, respaldado por Ruanda, encima de los ataques de militantes islamistas.

Para los trabajadores sanitarios que se encuentran en la primera tilde del brote de ébola en el Congo, el trabajo se ha vuelto más difícil a medida que la enfermedad se propaga más rápido que su capacidad de tratamiento flagrante.

“A pesar de las alertas que recibimos y de los equipos que tenemos en el oportunidad, carecemos de medios para delirar al campo”, dijo Lokudu. “Como resultado, hay alertas que no podemos investigar”.

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Adetayo informó desde Lagos, Nigeria.