WASHINGTON – Mientras el presidente Donald Trump se esfuerza por concluir su pleito con Irán, está intensificando otra mucho más cerca de casa, contra miembros de su propio partido en el Congreso.
Al beneficio de la cumbre del Comunidad de los Siete en Francia, Trump ordenó el miércoles al Senado suspender una audiencia vespertina para Jay Clayton, su candidato a director de inteligencia doméstico, y amenazó con no firmar una reautorización de una ley de vigilancia crítica a menos que el Senado aprobara un amplio plan de ley electoral que ya ha fracasado… repetidamente.
El retraso de la audiencia no sólo tomó por sorpresa y frustró a los republicanos del Senado, sino que además descarriló por completo los planes cuidadosamente trazados del líder de la mayoría, John Thune, para acelerar la nominación en un intento por desbloquear los votos demócratas para el software de espionaje ahora expirado.
Cuando se le preguntó por qué Trump les quitaría la moqueta de encima, Thune, RS.D., dijo: “Buena pregunta”.
El incidente de Clayton no es la primera vez en las últimas semanas que Trump le hace la vida más difícil a Thune.
Cuando se le preguntó si Trump y los republicanos del Senado están en páginas diferentes, la senadora Mújol Murkowski, republicana por Alaska, respondió: “Puede que no sea una página tan diferente, pero él está avanzando sin decírnoslo”.
La ya frágil relación está cerca de un punto de ruptura a medida que Trump usa su influencia para derribar a senadores en las primarias, emitir demandas inalcanzables y forzar repetidamente al caucus a adoptar posiciones políticamente tensas. Varios senadores republicanos han expresado confusión, ya que sus acciones les dificultan impulsar la propia memorándum de la Casa Blanca.
“Está socavando nuestra capacidad de producir los resultados que él quiere”, dijo el senador saliente Thom Tillis, RN.C. Calificó el aplazamiento de Clayton como “un error colosal”.
Los líderes republicanos suplicaron a Trump que nombrara un director doméstico permanente de inteligencia luego de que su selección interina, Bill Pulte, creara una tormenta bipartidista en el Capitolio por su desliz de experiencia en seguridad doméstico. Pulte es un amigo cercano de Trump y funcionario de vivienda que ha impulsado investigaciones de fraude hipotecario sobre los supuestos enemigos del presidente.
Una vez que quedó claro que los líderes republicanos buscaban avanzar rápidamente en la nominación de Clayton (lo que significaba que Pulte nunca pondría un pie en el puesto de tiempo completo), Trump decidió poner un freno al proceso.
El miércoles, luego de que Trump ordenara al Senado que retrasara a su propio candidato, algunos de sus aliados republicanos dijeron que nunca antaño habían trillado poco así.
“No. Sólo he estado en el Senado durante 11 primaveras, así que no, no lo he hecho”, dijo el senador Mike Rounds, RS.D., quien se postula para la reelección con el respaldo de Trump.
La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, dijo en una información: “La Casa Blanca y el presidente Trump han disfrutado trabajando estrechamente con el líder Thune y los republicanos del Senado para cumplir muchas promesas importantes al pueblo estadounidense, incluido el anciano retazo de impuestos para los trabajadores estadounidenses en la historia, y la Ley de Estados Unidos Seguros que financia completamente la memorándum de seguridad fronteriza del presidente. Esperamos continuar estas estrechas relaciones y cumplir con las prioridades del presidente Trump para las cuales los estadounidenses lo eligieron promulgar”.
Algunos aliados de cojín de Trump están tratando de mantenerse alejados de los enfrentamientos.
“Probablemente podrías dialogar con otras personas por aquí. No me dejo atrapar por las intrigas palaciegas”, dijo el senador Eric Schmitt, republicano por Missouri, cuando se le preguntó sobre las presiones de Trump para detener a Clayton. “Por lo normal, tienden a resolverse por sí solos”.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo a los periodistas el martes por la mañana que aún no había trillado el memorando de entendimiento sobre Irán. (Stefani Reynolds/Bloomberg vía Getty Images)
(Stefani Reynolds)
El presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Tom Cotton, republicano por Arkansas, se negó repetidamente a reponer las preguntas de los periodistas el miércoles pero, al anunciar que pospondría la audiencia de Clayton, calificó la aplazamiento de “lamentable”.
El homólogo demócrata de Cotton en el comité, el senador Mark Warner, demócrata por Virginia, dijo que “este no es un problema entre demócratas y republicanos en el Senado”, culpando directamente a Trump.
“Él arrojó una mingrana de mano activa en todo este proceso”, dijo Warner.
Fue solo el zaguero caso en las últimas semanas en el que el momento de Trump alteró su propia memorándum en el Capitolio. Sus solicitudes de mil millones de dólares en efectivo para la seguridad de los salones de ballet retrasaron el plan de ley de financiación del ICE y la Patrulla Fronteriza. El anuncio de su despacho de un fondo “antiarmamentismo” de 1.800 millones de dólares para compensar a los aliados lo estancó aún más. Y su selección de Pulte se produjo días antaño de que expirara el software FISA Sección 702, poniendo fin a cualquier esperanza de un acuerdo antaño de la plazo remate del viernes pasado.
A la frustración republicana se sumó la valentía de Trump de derrocar al senador John Cornyn, republicano por Texas, con su respaldo al fiscal normal estatal Ken Paxton en las primarias. Cornyn no sólo es muy querido entre sus colegas, sino que los estrategas republicanos además temen que la nominación de Paxton haga más difícil nutrir el escaño este otoño, aumentando las posibilidades de los demócratas de aventajar el control del Senado.
“No se proxenetismo de simpatía; básicamente se proxenetismo de poder funcionar”, dijo Cornyn cuando le preguntaron si simpatizaba con la situación de Thune. “Creo que parte del problema no es el presidente Trump, sino que hacemos promesas poco realistas y luego, cuando no las cumplimos, nos criticamos unos a otros”.
Para los aliados de Trump, los pequeños desaires se van acumulando. El lunes, cuando los senadores llegaron al Capitolio para las votaciones de la tarde, iban a ciegas delante las preguntas sobre el emergente acuerdo con Irán. No se les dieron detalles, aunque muchos de ellos han pedido ver el texto del memorando de entendimiento. La Casa Blanca les envió temas de conversación esa misma indeterminación, luego de que pasaron horas caminando por el Capitolio y dirigiéndose a los periodistas.
Cuando se le preguntó el miércoles por la tarde sobre el memorando de entendimiento con Irán, Schmitt respondió: “¿El MOU que nadie ha trillado?”.
Incluso Thune parece activo quedado a oscuras.
“No hemos trillado mínimo todavía, así que en este momento no hay mínimo a lo que reaccionar”, dijo a los periodistas sobre el memorando de entendimiento el martes por la mañana, aunque Trump había anunciado el detención el fuego de 60 días el domingo.
Un detención funcionario estadounidense proporcionó a NBC News una copia del memorando de entendimiento el miércoles, diciendo que Estados Unidos originalmente se abstuvo de difundir el texto a pedido de Irán.
Gran parte de la tensión surge de la incapacidad de Trump para afianzar su principal prioridad legislativa: aprobar la Ley SAVE America, una amplia ley electoral para imponer límites de votación en todos los estados. Los demócratas se oponen vehementemente, asegurándose de que no pueda obtener los 60 votos necesarios para ser permitido en el Senado. Y la mayoría de los senadores republicanos están decididos a oponerse a la supresión del obstruccionismo –otra exigencia persistente de Trump–, al considerarlo un protector a dispendioso plazo de las prioridades conservadoras.
Trump además ha intentado, sin éxito, que los republicanos despidan al parlamentario, esencialmente el árbitro del Senado, que ha determinado que el plan de ley no es elegible para una votación por mayoría simple según las reglas del Senado. Y en una clara reprimenda a Trump, los intentos de sus aliados de agregarlo al plan de ley de financiación de ICE y la Patrulla Fronteriza este mes no pudieron obtener ni siquiera 50 votos, perdiendo cuatro republicanos y fracasando 48-50.
“La única guisa de lograrlo es deshacer o deshacerse del obstruccionismo constituyente, y aquí en el Senado de los Estados Unidos no hay ni siquiera cerca de los votos para lograrlo”, dijo Thune a los periodistas este mes sobre la Ley SAVE America. “No es poco que podamos alcanzar sin elecciones, eligiendo a más republicanos”.
Cuando se le preguntó el miércoles sobre las tensiones entre Trump y Thune, la senadora Cynthia Lummis, republicana por Wyoming, dijo que Thune palabra en nombre de la conferencia republicana y que nadie está compitiendo para reemplazarlo. Dijo que Thune tiene razón al decirle con franqueza a Trump que no hay votos para aprobar el plan de ley electoral.
“Debería ser tan franco como lo está siendo”, dijo Lummis. “Mi dicho protegido: Di la verdad; es más manejable de memorar”.
Este artículo fue publicado originalmente en NBCNews.com
