Los demócratas quieren seguir delante a partir de 2024. Los Biden no los dejarán.
La ex primera dama Jill Biden volvió a poner de relieve el debate que acabó con la carrera política de su marido mientras promocionaba sus nuevas memorias. El expresidente Joe Biden vuelve a convocar la atención sobre sus entrevistas de audio con el fiscal distinto Robert Hur mientras demanda al Sección de Imparcialidad para impedir su publicación. Y su hijo Hunter Biden, plagado de escándalos, cuyos republicanos pasados utilizaron repetidamente como armas durante la campaña electoral, está nuevamente en los titulares, esta vez por aparecer en un podcast con la teórica de la conspiración lanzallamas Candace Owens.
La sorprendente admisión de Jill Biden esta semana de que pensaba que su asediado marido estaba sufriendo un derrame cerebral en el escena del debate en junio de 2024 contrastaba marcadamente con su libramiento positivo y su firme defensa en el momento. Y abrió heridas al punto que cicatrizadas del desastroso esfuerzo de los demócratas por conservar la Casa Blanca, desencadenando una nueva ronda de acusaciones retrospectivas menos de una semana a posteriori de la fallida necropsia del partido de las elecciones presidenciales de 2024.
Los principales demócratas dicen que es una distracción innecesaria mientras presionan para ayudar a su partido enfocado en una fracción de mandato crítica y en lo que verdaderamente les importa a los votantes.
“No necesitamos distraernos con lo que dice el Comité Doméstico Demócrata sobre la necropsia. No necesito distraerme con el obra de nadie”, dijo a los periodistas la gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, una demócrata, al ganancia de una reunión del Comité Doméstico Demócrata en Washington el jueves. “Lo que tengo que hacer es concentrarme en hacer una diferencia en las vidas de las personas. Y eso es lo que creo que les frustra mucho, todas estas tonterías. Honestamente, no creo que al votante demócrata promedio, particularmente en Nuevo México, le valor un carajo ese obra o el debate”.
Lujan Grisham, quien formó parte de la grupo asesora franquista para la campaña Biden-Harris de 2024, enfatizó que no pretendía “faltarle el respeto” a Jill Biden y luego dijo que es una “gran fanática de Joe Biden”.
Aún así, la confesión de Jill Biden de que estaba “asustada” por la concierto de su marido en el debate aterrizó con un ruido sordo entre el ex personal de la Casa Blanca y de la campaña de Biden, a quienes se les dijo en ese momento que trataran la concierto inseguro y desordenada del debate del entonces presidente como poco más que un problema pasajero.
Meghan Hays, ex asistente distinto de Joe Biden en la Casa Blanca que se fue antaño de la candidatura a la reelección de 2024, advirtió que el momento y el contexto de las memorias de la ex primera dama corren el aventura de causar un revés a los demócratas en un momento en el que se encuentran en una buena destello electoral.
“Creo que necesitan traicionar libros, y creo que la Dra. Biden quiere que su historia salga a la luz”, dijo en “Ceasefire” de C-SPAN, presentado por Dasha Burns de POLITICO.
“Esto no es bienvenido por parte de los demócratas”, dijo Hays. “Tenemos mucho impulso a nuestro amparo… y cuando volvamos a las conversaciones sobre la etapa y las elecciones del 24, nunca será un buen puesto para los demócratas. Creo que es un puesto difícil en el que estar”.
Hays no fue el único exfuncionario de Biden que expresó su frustración.
“Mi reacción fue básicamente: ‘Bienvenido al club’. Todas las personas en todo Estados Unidos y en su agencia se preguntaron lo mismo, y en puesto de reconocerlo, durante días nos dijeron que lo ignoráramos: que simplemente fue una mala tenebrosidad, simplemente una anomalía”, dijo otro ex empleado de la Casa Blanca de Biden, al que se le concedió el anonimato para cuchichear con franqueza.
Aún así, varios estrategas demócratas prominentes, ex líderes del partido y ex funcionarios de Biden-Harris restaron importancia a la importancia de este final episodio de 2024, descartándolo como poco más que ruido blanco que no tendría mucho intención en las perspectivas del partido en 2026 o 2028.
“Que todos terminen de desahogarse sobre el 24 ahora y lo saquen de sus sistemas”, dijo la ex representante Susan Wild (D-Pa.), quien perdió por poco su reelección ese año cuando Trump ganó su estado, en un mensaje de texto a POLITICO, y agregó que “los votantes no recordarán cero de esto en 2028”.
Pero, añadió, “Estoy un poco descontenta por el retraso en la publicación de la necropsia de 2024 por parte del Comité Doméstico Demócrata. No necesitamos esos recordatorios por escrito y ciertamente no necesitamos darles a los republicanos más concurso para memorar a los votantes todo lo que hicimos mal en 2024”.
Un portavoz de los Biden se negó a hacer comentarios. Un ex miembro del personal de la Casa Blanca y de la campaña de Biden, al que se le concedió el anonimato para cuchichear con franqueza, dijo en un mensaje de texto que el partido en normal ha seguido delante.
“Si adecuadamente resulta doloroso y traumático para quienes tuvieron que banderillear con esto en ese momento, el manifiesto se centra en el coetáneo presidente y en las preocupaciones relacionadas: altos precios de la gasolina, preocupaciones sobre la inmigración, [Jeffrey] Epstein”, dijo la persona.
La renovada tormenta en torno al debate de dos primaveras se produce cuando otras medidas del clan Biden obligan a los demócratas a confrontar nuevamente su descenso en tiempo auténtico.
Joe Biden está demandando a la agencia Trump en un esfuerzo por sitiar la publicación de entrevistas grabadas con un escritor espanto que fueron obtenidas por el Sección de Imparcialidad durante una investigación ahora cerrada sobre si había manejado mal información clasificada. Pero su esfuerzo por impedir que las cintas y transcripciones se hicieran públicas está sacando a la luz otro audiencia doloroso que descarriló sus esperanzas de un segundo mandato.
Hur decidió no presentar cargos contra el presidente en esa investigación porque creía que los jurados probablemente verían a Biden como un “anciano con mala memoria”, momento que desató una tormenta política. El audio de las entrevistas de Hur con Biden, publicado el año pasado, respalda esa afirmación.
Mientras Biden intenta ayudar esas cintas en secreto, su hijo tomó medidas recientes para convocar más la atención sobre él y su tribu.
Hunter Biden ha provocado una serie de titulares en los últimos días a posteriori de esculpir un podcast con Owens, el influyente conservador conspirador que ha atacado repetidamente a la tribu Biden y la capacidad mental del expresidente. En la entrevista, Owens prometió no menospreciar a Joe Biden e incluso elogió a Hunter Biden por defender a su padre. Pero la amplia cobertura mediática aún generó reacciones negativas adentro del partido.
Algunos demócratas simplemente están dispuestos a tirar a los Biden al vertedero de la historia para que su partido pueda avanzar.
“Nadie quiere retornar a recurrir el peor debate desde la República Griega. ¿Por qué estamos hablando de esto? ¿Por qué estamos hablando de Hunter Biden? ¿Por qué Hunter Biden está hablando de Hunter Biden?”. dijo Pete Giangreco, un corrido estratega demócrata que trabajó en las campañas de Barack Obama pero que no participó en las candidaturas de Joe Biden o Kamala Harris.
“Su tiempo ha pasado, sigan delante… Los republicanos y todos sus súper PAC van a comprar más que nosotros tres a uno, cuatro a uno; en eso debemos centrarnos”, añadió.
Pero los Biden (y Harris) no dan señales de retornar a esconderse en las sombras. Harris, que publicó un obra el año pasado criticando al presidente con el que sirvió, ha señalado que podría presentar una tercera candidatura presidencial en 2028. Joe Biden, por su parte, ha comenzado a respaldar a los ex funcionarios de su agencia que se presentan a las elecciones de fracción de mandato; Una de sus elecciones, la ex alcaldesa de Atlanta, Keisha Turno Bottoms, ganó sus primarias para administrador la semana pasada en el estado secreto de Georgia. Jill Biden se embarca en una paseo de promoción de su trabajo.
Y otros demócratas dicen que están menos frustrados con la propia tribu Biden que con las facciones más ruidosas de su partido, que descienden a un pelotón de fusilamiento circular con cada quiragra de nueva información sobre 2024.
“Preferiría no tener que cuchichear de eso. Pero uno y otro tienen derecho a hacer lo que están haciendo”, dijo a POLITICO María Cardona, una destacada estratega demócrata que respaldó la candidatura a la reelección de Biden, al ganancia de la reunión del Comité Doméstico Demócrata. “Pero igualmente tenemos el control de cómo reaccionamos frente a esto. Así que déjelos hacer lo suyo. Ya no tienen el control del partido. No tenemos que repetir cada palabra que sale de él”.
