La hospitalización de tres semanas del senador Mitch McConnell y su incierto estado de salubridad amenazan con alterar el proceso del presupuesto de defensa en un momento crítico antaño de las elecciones de centro de período.
El republicano de Kentucky, de 84 primaveras, ingresó en un hospital de Washington el 14 de junio por problemas médicos no revelados. Su personal sostiene que McConnell sigue comprometido con el trabajo del Senado, pero no ha ofrecido ninguna información sobre cuándo regresará al Capitolio.
Su desaparición y la error de detalles sobre las causas de su hospitalización han provocado especulaciones en las redes sociales sobre la alcance de su condición y su capacidad para cumplir el resto de su mandato. Y llega en un momento crucial para las visiones a menudo contradictorias del presidente Donald Trump y los halcones de la defensa sobre el fortalecimiento del ejército.
McConnell, que preside el panel de Asignaciones del Senado que controla el consumición del Pentágono, ha sido un válido crítico del enfoque de la sucursal para estabilizar un aumento de 1,5 billones de dólares para el ejército. Su apoyo será esencia para hacer avanzar cualquier plan de financiación, y su desaparición podría estancar o zanjar con esas esperanzas.
En un correo electrónico a los periodistas el martes, los portavoces de McConnell se refirieron a un comunicado emitido el jueves que decía que el senador todavía estaba en el hospital pero “continúa mejorando y está trabajando estrechamente con su personal”.
Posteriormente de terminar 18 primaveras como mayor líder republicano, McConnell anunció en febrero de 2025 que dejaría su escaño en enero de 2027, poniendo fin a su carrera de cuatro décadas en la cámara.
Los colegas republicanos han dicho en gran medida que no saben mínimo sobre su salubridad. Pero los dos principales republicanos del Senado, el líder de la mayoría John Thune y el líder de la mayoría John Barrasso, dijeron el martes que habían hablado con McConnell esta semana a posteriori de charlar inicialmente con el republicano de Kentucky un día a posteriori de su hospitalización. Ni los portavoces de Thune ni de Barrasso, ni el personal de McConnell, indicaron el martes cuándo regresaría McConnell. “Discutieron el período de trabajo del Senado en julio, incluida la carestia de aprobar la NDAA”, dijo Kate Noyes, portavoz de Barrasso.
Este no es su primer gran susto médico. McConnell pasó varias semanas en el hospital a posteriori de una caída en marzo de 2023. Más tarde ese año, se quedó helado durante una conferencia de prensa, lo que generó preguntas sobre su agudeza mental y su salubridad en caudillo. Desde entonces, ha dependido con frecuencia de una arnés de ruedas y de su destacamento de la Policía del Capitolio para desplazarse adecuado a sus problemas de movilidad.
“Nuestras oraciones están con él”, dijo el senador Ron Johnson (republicano por Wisconsin) a los periodistas a fines de la semana pasada cuando se le preguntó si había tenido noticiero de McConnell. “Una vez más, es triste. Diré que no hay mínimo bueno en envejecer. Ha sido difícil ver, ya sabes, lo que pasó a posteriori de su caída y esas cosas”.
El senador Mike Lee (R-Utah), respondiendo a la especulación en ringlera, dijo en una publicación X el martes: “Muchos de nosotros no hablamos sobre la condición de Mitch McConnell porque no sabemos mínimo sobre su condición”.
Su hospitalización coincide con el zaguero impulso de la sucursal para una medida de reconciliación presupuestaria de terceros, una medida que proporcionaría más o menos de 350 mil millones de dólares en fondos adicionales para el Área de Defensa. Los legisladores ya están impulsando un plan de ley de gastos para el año fiscal 2027 que proporcionaría un presupuesto récord de 1,15 billones de dólares para el ejército.
Trump escribió en las redes sociales el martes que está “pidiendo a los líderes de la Cámara y el Senado que hagan de esta su prioridad número uno y garanticen que 350 mil millones de dólares en Recon 3.0 salgan del Comité de Presupuesto tan pronto como el Congreso vuelva a sesionar”.
Pero McConnell ha restado importancia a la idea y dijo en una audiencia sobre el presupuesto de la Fuerza Aérea pocos días antaño de su hospitalización que “es seguro concluir que no habrá otro plan de ley de reconciliación”.
Desde que dejó el liderazgo del Partido Republicano el año pasado, McConnell ha abogado frecuentemente por un veterano consumición en defensa. Pero ese enfoque se ha centrado en aumentar el presupuesto almohadilla del Área de Defensa, sin utilizar la reconciliación u otras tácticas de financiación no tradicionales para impulsar la financiación marcial.
Durante una serie de audiencias presupuestarias, McConnell ha resaltado preocupaciones sobre varias prioridades importantes -incluido el avance de aviones de combate avanzados y la producción de misiles- que los funcionarios de la sucursal han propuesto financiar a través del enredado proceso de reconciliación presupuestaria.
El senador de stop rango ha argumentado que sacarlos del proceso tradicional de asignaciones bipartidistas corre el aventura de renunciar a una supervisión y priorización adecuadas de esos medios críticos, dada la incertidumbre política asociada con un camino exclusivamente republicano.
“El hecho de que esta solicitud de presupuesto dependa de un consumición único para la reconciliación es efectivamente un enfoque sobrado arriesgado”, advirtió a los líderes del Ejército durante una audiencia en mayo sobre sus solicitudes de financiación.
Trump arremetió contra McConnell durante una reunión con periodistas en la Oficina Oval el 11 de junio, llamándolo un “hombre enojado” que es “desleal” al Partido Republicano.
La Casa Blanca no necesita necesariamente el voto de McConnell para impulsar un tercer plan de ley de reconciliación. Pero su desaparición es otra complicación para los líderes republicanos, que ya enfrentan un camino difícil para convencer a 50 de sus 53 miembros de que se unan a un plan. Con McConnell distraído, Thune sólo puede perder dos senadores.
Si acertadamente Thune no ha descartado un tercer plan de ley, además ha dejado claro que todavía no ve un plan que pueda aprobarse, y la mayoría de los republicanos del Senado quieren ver qué puede aprobarse primero en la Cámara.
McConnell ha abogado agresivamente por un enfoque internacionalista de la seguridad doméstico, en particular defendiendo la décimo de Estados Unidos en la OTAN, mientras Trump persigue políticas más aislacionistas. Ha respaldado los esfuerzos por componer a Ucrania y ha criticado los esfuerzos del presidente por negociar el fin de la guerrilla con Rusia.
La hospitalización de McConnell coincide con un enfrentamiento partidista sobre el consumición en defensa que ha paralizado el proceso de asignaciones en el Senado.
La presidenta de Asignaciones del Senado, Susan Collins (R-Maine), retrasó un aumento programado para finales de junio porque la desaparición de McConnell significó que los republicanos no pudieron avanzar con sus propuestas en ringlera partidista con Collins y la senadora Patty Murray (D-Wash.), la principal demócrata de Asignaciones, en desacuerdo sobre los niveles de consumición.
El revés se produjo a posteriori de que Collins inicialmente retrasara un ganancia de beneficio a principios de junio para las medidas, que cubren los departamentos de Agricultura, Asuntos de Veteranos, Comercio y Rectitud, entre otras agencias, adecuado al enfrentamiento con los demócratas sobre los niveles de consumición en defensa y no defensa.
Cuando se le preguntó el martes sobre el estado del plan de ley de defensa, un asistente de McConnell, a quien se le concedió el anonimato para charlar con franqueza, señaló como el retraso el estancamiento de las asignaciones más grandes, no la desaparición del republicano de Kentucky.
Su desaparición ha impactado otros asuntos de la cámara. El mes pasado, el Senado aprobó una resolución para interrumpir las operaciones militares contra Irán, una reprimenda importante, aunque simbólica, que podría poseer sido derrotada con la público total del Partido Republicano. McConnell fue uno de los dos republicanos que se perdió esa votación.
Él además podría ser un voto republicano esencia a valenza del paquete de financiación suplementaria de 88.000 millones de dólares propuesto por la sucursal, que ayudaría a cubrir los costos de la guerrilla de Irán, así como ayuda a los agricultores y la prevención del virus del Ébola.
Aunque ya estaba hospitalizado cuando la Casa Blanca hizo esa solicitud de financiación, McConnell había expresado previamente su apoyo a la guerrilla de Irán y la carestia de fertilizar los gastos militares asociados a ella.
“Con más financiación, hay capacidad de producción sobrante que se puede utilizar este año, en el año fiscal 26. Podemos construir más municiones, producir más piezas de repuesto para aviones, reparar barcos, modificar en infraestructura marcial en ruinas y profundizar nuestra cooperación y coproducción con aliados. No deberíamos esperar un año más para utilizar estas oportunidades”, dijo McConnell el 4 de marzo durante uno de los cinco discursos que ha pronunciado este año.
Mark Satter contribuyó a este referencia.
