DAGALO MAHAS, Sudán (AP) — Los hombres llevaban detectores de metales mientras escaneaban una zona montañosa en el septentrión de Sudán en escudriñamiento de oro. Un hombre se arrodilló para examinar el suelo con una utensilio de excavación en escudriñamiento del metal precioso en un entorno que carece incluso de las medidas de seguridad más básicas.
Son mineros no regulados que trabajan en una mina de oro privada a pequeña escalera en la ciudad norteña de Dalgo Mahas. La mina es una de las miles de minas artesanales y de pequeña escalera diseminadas por todo Sudán, parte de un sector que está en el centro de la devastadora exterminio que en ocasiones ha empujado a partes del país a la hambruna.
El oro se ha convertido en una importante fuente de financiación para el hacienda de Sudán luego de que el país perdiera más de dos tercios de sus ingresos petroleros con la emancipación de Sudán del Sur en 2011. El metal precioso representó el 70% de los ingresos nacionales en los primaveras que siguieron a la salida de Sudán del Sur, proporcionando al gobierno sudanés divisas muy necesarias.
Más recientemente, el oro ha estado en el centro de la exterminio en curso entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido paramilitares. Según expertos encargados por las Naciones Unidas, se han sacado de contrabando del país grandes cantidades de oro para financiar a los paramilitares, que controlan las zonas productoras de oro en las regiones de Darfur y Kordofán.
El conflicto ha matado al menos a 59.000 personas, según Armed Conflict Location & Event Data Project, un familia de seguimiento de la exterminio con sede en Estados Unidos que dice que es casi seguro que su número de víctimas está subestimado, dadas las dificultades para informar.
La exterminio además creó el viejo desastre humanitario del mundo, obligando a más de 10 millones de personas a huir de sus hogares. Muchas personas desplazadas se unieron a la industria minera para poder sustentar a sus familias.
“La minería de oro es lo único en lo que puedo fiarse”, dijo Atta al-Khazin, un minero de 28 primaveras que abandonó su preparatorio profesión de agricultor. “Oportuno a los altos precios del petróleo, la agricultura ya no cubre los gastos”.
Zahir Adam, un padre de 35 primaveras de la ciudad de el-Fasher, en Darfur, que trabajó en la minería de oro durante más de una decenio, dijo que el sector ha atraído a muchas personas desde que estalló la exterminio hace más de tres primaveras.
“No tenían otra opción”, afirmó. “Muchos jóvenes y muchas familias dependen de la minería”.
Sudán produjo 70 toneladas de oro el año pasado, frente a 64 toneladas en 2024, según cifras oficiales, lo que lo convierte en uno de los principales productores de África. El oro generó rodeando de 1.800 millones de dólares en ingresos en 2025, según mostraron las cifras de la compañía estatal Sudanesa de Posibles Minerales.
La minería de oro artesanal y en pequeña escalera representa la viejo parte del oro extraído en este país en expansión, donde las normas de seguridad se ignoran en gran medida.
Los mineros artesanales, como los hombres de Dalgo Nahas, suelen extraer el oro y luego triturarlo antaño de aplicar mercurio tóxico para crear la aleación. Luego se calienta la aleación, generalmente en una estufa, para evaporar el mercurio y recuperar el oro.
El proceso, que incluye el uso de productos químicos peligrosos, además es riesgoso para las personas que viven cerca de las minas.
Muchas de estas minas no están controladas por el gobierno. El panel de expertos de la ONU dijo en su mensaje de 2024 que más del 50% del oro extraído en Sudán no se comercializó a través de canales formales, sino que se sacó de contrabando del país.
Los derrumbes mortales de minas no son infrecuentes en Sudán, donde las normas de seguridad no se aplican ampliamente. El mes pasado, al menos siete mineros murieron en el colapso de una mina en la provincia del Mar Rojo. Otras trece personas murieron en otro derrumbe ocurrido en la provincia de Kordofán del Sur en enero.
Un gobierno civil de transición que gobernó el país durante más de un año luego del derrocamiento marcial del dictador Omar al-Bashir en abril de 2019 intentó regular esta industria crucial.
Sin incautación, sus esfuerzos fueron abortados por un ocurrencia marcial en octubre de 2021 y la exterminio que comenzó en 2023.


