Cuando el presidente Donald Trump lanzó la disputa contra Irán en febrero, corrió el peligro de distanciarse de la pulvínulo no intervencionista que había cultivado durante una decenio.
Mientras intenta salir de esta disputa tan impopular, parece cada vez más probable que pueda inflamar la otro costado de su pulvínulo: los halcones de la política foráneo con quienes de repente se encontró amigo.
Si correctamente hay pocos detalles concretos sobre lo que verdaderamente está en el memorando de entendimiento, o MOU, con Irán, esos halcones están abiertamente preocupados de que Trump haya cedido demasiado en nombre de tratar de poner fin a la disputa. No han ocultado que temen que Trump firme un acuerdo nuclear como el apurado por la despacho Obama en 2015, que ellos (y el propio Trump) se burlaron por considerarlo demasiado débil durante más de una decenio.
Hubo reacciones similares posteriormente de que Trump anunciara un stop el fuego apresuradamente a principios de abril, y luego, cuando los contornos de un posible acuerdo comenzaron a tomar forma a finales de mayo.
Pero las críticas están aumentando ahora que el acuerdo original parece estar solidificándose.
El senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, puso la pelota en marcha el domingo, en lo que parecía una publicación asaz pasivo-agresiva sobre X.
El senador estadounidense Lindsey Graham sale posteriormente de asistir a un refrigerio político semanal en el Capitolio, el 19 de mayo. – Tom Brenner/Reuters
Si correctamente elogió el esfuerzo por resistir a un acuerdo original, dijo que estaba “poco preocupado” de que la traducción iraní de los detalles no coincidiera con la de la despacho Trump.
Asimismo enfatizó que el Congreso debe elegir sobre tal acuerdo. Y quizás lo más sorprendente es que calificó de “imperativo que el arquitecto del acuerdo, el vicepresidente Vance y sus socios negociadores, sean parte del proceso de presentación del acuerdo final al Congreso”.
Vance, en particular, tiene una política foráneo mucho más moderada que Graham. Y los aliados de Trump a quienes no les gusta lo que está haciendo a menudo culparán a quienes rodean a Trump en ocupación de al presidente personalmente.
El presentador de Fox News, Mark Levin, igualmente ha sido un partidario influyente de la disputa.
El domingo pareció enfadarse posteriormente de que Trump condenara a Israel por atacar a Hezbolá en el Líbano en medio de negociaciones de paz. Desde entonces, se ha preguntado repetidamente en voz reincorporación por qué la despacho Trump no publica el texto.
“He preguntado durante días, ¿por qué nosotros, la masa, no podemos ver el condenado MOU?” dijo el domingo, y agregó: “Honestamente, nunca he pasado poco como esto. Si es un gran resultado para la paz, entonces libérelo”.
Mark Levin audición mientras el presidente Donald Trump deje durante una recibimiento de Hanukkah en el Salón Este de la Casa Blanca, el 16 de diciembre de 2025. – Alex Brandon/AP
(La Casa Blanca dio señales contradictorias este lunes. Los funcionarios de la despacho dijeron que el texto se publicaría internamente de 24 a 48 horas, mientras que Trump dijo que sería posteriormente de que se firmara el viernes).
Levin se hizo eco del mismo punto el lunes, antaño de equivocarse con un asesor político de Trump que lo acusó de socavar al presidente.
Los editores del conservador National Review igualmente sentían curiosidad por conocer por qué no se habían hecho públicos los detalles.
Calificaron de “desalentador” que Trump hubiera indicado que a Irán todavía se le permitiría enriquecer cósmico para usos no militares. Y criticaron los primeros indicadores de que el acuerdo no frenaría el software de misiles balísticos de Irán.
“En total, existe la posibilidad de que Trump regrese a Estados Unidos al fallido acuerdo de Obama con Irán que Trump rompió con razón en su primer mandato”, escribieron los editores, “lo que tendría todos los ingredientes de una humillación posteriormente de todas las duras palabras del presidente”.
Otro crítico nuevo de las conversaciones de paz, el exsecretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, se mostró más silencioso pero claramente cauteloso el lunes.
“Rezo para que cualquier acuerdo preserve esos sacrificios y garantice los intereses del pueblo estadounidense”, dijo en X.
Un video del secretario de Estado Mike Pompeo hablando durante la Convención Doméstico Republicana se reproduce desde el vergel de rosas de la Casa Blanca, el 25 de agosto de 2020. – Evan Vucci/AP
Otros, mientras tanto, parecían asaz preocupados por algunos nuevos detalles que están surgiendo.
A posteriori de que Vance sugiriera que los líderes iraníes habían expresado su rectificación por sus 47 abriles de hostilidad en dirección a Estados Unidos, el comentarista conservador Erick Erickson respondió: “FFS”, un siglas que significa “por el sexo de Altísimo”.
(Algunos aliados destacados de Trump han apto a la despacho que no tome las cosas que dice Irán al pie de la grafema o que crea que cumplirá los términos de cualquier acuerdo escrito).
“Trump se ha rendido frente a Irán”, añadió Erickson en otro momento. “A quienes matan a estadounidenses les encanta este acuerdo”.
De forma similar, Marc Thiessen, el ex asistente de George W. Bush en quien, según Semafor, Trump se ha apoyado para pedirle consejo, advirtió el lunes en Fox News que el ámbito emergente de Trump se parece mucho al de Obama.
“Estoy ansioso por ver cuáles son los detalles del acuerdo y qué se negocia, pero estoy preocupado”, dijo Thiessen.
Y posteriormente de que Vance pareciera confirmar el lunes por la mañana que Irán podría tener llegada a un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares, aunque no financiado con billete estadounidense, Thiessen calificó esa suma como un “desastre”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace un aire posteriormente de bajarse del Marine One cuando llega para asistir a la cumbre del G7, en Evian, este de Francia, el 15 de junio. – Mandel Ngan/AFP/Getty Images
Lo comparó con ofrecer “el Plan Marshall para restablecer Alemania mientras los nazis todavía estaban en el poder”.
Y todo esto ocurre incluso antaño de que los negociadores conozcan los detalles entrometidos de lo que verdaderamente está en el MOU. El diablo siempre está en los detalles y siempre hay poco que destacar.
Pero desde hace un tiempo ha quedado claro que a estos halcones les preocupaba la dirección en la que se dirigía Trump. Estaba claro que Trump no tenía el deseo de retornar a la disputa y verdaderamente quería terminar con todo el asunto. De modo que eso fortaleció a Irán para esperar un mejor acuerdo.
Es difícil ser demasiado definitivo sobre lo que hay en el acuerdo hasta que los funcionarios publiquen el texto. Pero ahora mismo, Trump se enfrenta a una tarea de ventas extremadamente difícil que deja a muy pocas personas contentas.
Y si la novelística de la derecha termina siendo que acaba de remendar el acuerdo nuclear de Obama que rompió hace casi una decenio, la disputa podría ser para él un desastre político aún decano de lo que ya fue.
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